top of page
POSTS RECIENTES:

IV

  • 28 ene 2016
  • 2 Min. de lectura

Hoy a diferencia de otros días... no me quería parar de la cama por la mañana, quizá sabía muy dentro de mi todo a lo que me iba a enfrentar el día de hoy, muchas despedidas las cuales no quería que llegarán, no quería irme porque no quería dejarlos, pero el tiempo siempre nos alcanza si no nos movemos así que mejor vamos caminando para que evitar ser correteados y disfrutar.

Hoy me despedí de todos y de nadie, pedí perdón y desee mucho bien, espero que eso traiga cosas buenas, pues quiero que solo cosas buenas lleguen a ellos.

Además de la tortura de las despedidas junto con muchos versos y dulzura me gusto mucho un poema el cual recitó una chava hoy en dime poesia así que lo busque y lo dejaré aquí, No será literalmente una muerte, pero es un adios.

Poema de san Agustin de Ipona y dice así:

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado. Yo soy yo, vosotros sois vosotros. Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente. No toméis un aire solemne y triste. Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí. Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra. La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista? Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino. ¿Veis? Todo está bien. No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudierais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudierais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudierais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas. Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.


 
 
 

Comentarios


BÚSQUEDA POR TAGS:

© 2023 por NÓMADA EN EL CAMINO. Creado con Wix.com

  • b-facebook
  • Twitter Round
  • Instagram Black Round
bottom of page